Joël Mestre.-Hasta el 23 de marzo de 2010.- El artista Joël Mestre vuelve a su ciudad natal a presentar esta relectura de su obra reciente, bajo la inspiración de su apreciado Sánchez Ferlosio.
Karmelo Bermejo.-Hasta el 6 de marzo de 2010.- El arte, adormecido como está de jugar siempre el juego que más le conviene, parece periclitado en unos discursos que, apenas despuntan, son ...
xiste toda una corriente formada por
muchas personas que creen con firmeza en el equivocado axioma de que
todo "es gratis", o debería serlo, en Internet. Creen que
todas las páginas web, comerciales o no, se "sostienen
mágicamente", están ahí "porque han surgido sin más",
o que sus empresarios, emprendedores o creadores no tienen necesidad
de pagar su hipoteca todos los meses, gracias a la publicidad en sus
páginas o gracias al cobro por determinados servicios dentro de
ellas.
Nuevo tipo de "troll" de Internet: "dámelo todo, dámelo ahora, y
dámelo gratis y sin anuncios"
Así, hay quien se atreve -ya se sabe
que la ignorancia facilita ser muy atrevido- a afirmar que por
ejemplo Facebook, Tuenti, Xing o miles y miles de páginas más
deberían ser "todo gratis", y sin anuncios ni publicidad.
Porque la publicidad también le molesta a
este nuevo tipo de "troll" de Internet -características
fundamentales de esta especie: "dámelo todo, dámelo ahora, y
dámelo gratis y sin anuncios"-.
Entonces, ¿cómo se sostendría Facebook
por ejemplo, sin anuncios publicitarios ni cobro por servicios o
cuentas con acceso a servicios de valor añadido o Premium? ¿Los
empleados de Facebook no comen, son androides?
Estos individuos se mueven así por Internet como si el hecho de pagar una tarifa plana de Internet
les otorgase patente de corso
Sucede algo parecido en relación
también a las descargas en Internet, un tema tan candente ahora con
tanta nueva legislación y prohibiciones, con las que en muchas partes no puedo estar de acuerdo y trataré en otros textos diferentes. Estas legislaciones,
equivocadas en algunos puntos según creo, también vienen a rebatir
entendiendo cierta vertiente positiva de estas nuevas regulaciones,
la falaz afirmación del "todo gratis" en Internet.
Es decir, existen personas que creen
firmemente que todo debería ser gratis en Internet y que incluso a
ellos, en un gran ejercicio de cinismo, deberían pagarles por usar
los servicios, en lugar de ser al revés. Increíble, pero así es,
mucha gente lo cree.
Pero si mi web social 2.0 favorita decide
que para determinados servicios extra es necesario abrir una cuenta
Premium de pago, eso ya es considerado por este tipo de personas "una
vergüenza", ya que según esta equivocada corriente, "todo
debería ser gratis en Internet".
Estos individuos se mueven así por Internet como si el hecho de pagar únicamente
una tarifa plana de Internet -supongo que ese servicio si lo pagarán-
les otorgase patente de corso para entrar dentro de Internet como un
elefante en una cacharrería, a llevárselo todo, arrasar con
cualquier cosa, insultar y atacar a quien legítimamente pretenda
cobrar por un servicio o un trabajo, y nunca jamás aportar nada ni
pagar por nada. Y encima, protestando por todo.
a publicidad posee virtudes y defectos, entre estos últimos destaca el ser capaz, en ocasiones, de recurrir a las mentiras más abyectas y a las argumentaciones más retorcidas para hacernos creer en el mensaje "sincero" y "humano" de sus campañas, cuando la realidad oculta tras ese mensaje es lo mismo de siempre: la venta y el dinero.
Una fantástica voz engolada leyendo una locución de inspiración humanística, apoyada por imágenes de sonrientes niños electrónicos que son infantes perfectos y parecen montados y desmontados para el anuncio, aporta una falsa sensación de "algo está cambiando", que conduce irremediablemente a la reafirmación de la misma realidad consumista e inhumana, tras el lógico sentimiento de decepción en el espectador por las espectativas creadas.
Un coche se nos presenta como "eléctrico", más "humano", con niños sonrientes de brillantes ojos inexpresivos dentro, intentando vender la imagen de una nueva "sensibilidad" empresarial hacia la humanización de la vida y sus productos. ¿Cierto? No, desde luego que no. El comercial quiere vender, el empresario quiere vender, pero sus encargados de marketing prefieren usar un nuevo modelo publicitario encaminado a la mejora de la imagen o identificando de modo total al comprador potencial o sus ilusiones con su producto utilizando expresiones como "es por ti, hecho para ti", y similares.
se enmascara el mensaje publicitario con un falso velo humanístico
Rascando bajo el mensaje, buceando bajo la engolada voz, se encuentra la misma motivación de siempre, la misma intención de venta del producto como sea, y a cualquier precio. Aunque en esta ocasión se enmascara el mensaje publicitario con un falso velo humanístico.
Por el contrario, este estilo contrasta con los simples y viejos mensajes de "cómprame", por ejemplo, de los anuncios de detergentes, sin mayor aspiración que lanzar un mensaje sencillo y directo mucho menos elaborado. Un mensaje menos elaborado pero al mismo tiempo más sincero, menos falsificado y a todas luces menos oscuro, por carecer de doble fondo ni tener intención de crear en el espectador unas mayores espectativas que jamás se verán satisfechas.
Con sus muchas cosas buenas, internet también ha traído un verdadero laberinto caótico de intrincados caminos en lo que a la privacidad personal se refiere.
No hablo ya solamente de personas que son “famoso oficial”, sino también de otros quienes, con una profesión más o menos pública, están expuestos sin quererlo a la publicidad de sus datos. Y expuestos, sin desearlo, a recibir contacto.
Facebook, Tuenti, y docenas más de redes sociales, también añaden más y más datos indexados sobre las personas, con la salvedad de que en la mayoría de ocasiones en estas redes sociales se puede controlar el acceso a los datos y los niveles de privacidad. Pero, ¿quién controla a Google con sus datos indexados? Existen modos de eliminar enlaces y resultados dentro del buscador, contactando con ellos, pero la eficacia de estos métodos no parece ser siempre muy alta, entre otras cosas porque se oferta retirar tan sólo algunas cosas y datos de los resultados de búsqueda, y no otros datos.
Pongamos un ejemplo del mundo “físico y real”:
El SEÑOR A tiene una joyería en la calle Gran Vía de Madrid. El SEÑOR B tiene un problema con la joyería o con el SEÑOR A. Pero como, por casualidad, conoce el domicilio personal del SEÑOR A en la calle Alcalá, también de Madrid, e incluso conoce también el portal y el número de la vivienda, pues el SEÑOR B, ni corto ni perezoso, en lugar de volver a la joyería o al negocio del SEÑOR A, se presenta en casa del SEÑOR A aporreando su puerta protestando, sin pararse a pensar si el otro señor desea ser contactado fuera de su joyería, que lo más probable es que no.
Es un ejemplo de cómo en ocasiones el exceso de información, y la suma facilidad de acceso a la misma gracias a herramientas que la ofrecen centralizada (Google y otras), pone en peligro la privacidad de las personas, expuestas a cualquier exaltado con pocas luces que sea capaz de utilizar el famoso motor de búsqueda.
La crisis
económica que nos embarga al mundo entero tiene varios puntos interesantes en
lo que respecta al sector de la fotografía, periodismo, artes gráficas, etc. Es
significativo que la fuerte crisis de la prensa tradicional está afectando
sobre manera, por ejemplo, a todos los periódicos, revistas y publicaciones
impresas, realizadas en soporte papel.
El soporte es el que se está llevando la peor parte de la crisis
Algunas
publicaciones migran toda su producción a publicaciones virtuales no impresas,
y cierran sus ediciones en soporte tradicional o físico. Muchos son los
periódicos, gratuitos o de pago, que han cerrado ya sus ediciones en papel para
centrarse, exclusivamente, en sus ediciones digitales en internet.
También en la
fotografía, la venta de soportes ya creados con, por ejemplo, selecciones de
imágenes en discos compactos u otros soportes, como los catálogos en papel, cae
fuertemente. Se evoluciona y cambia hacia el formato virtual “pago por
descarga”, eliminado el soporte.
El soporte, en
prensa, fotografía e incluso en la industria musical y video gráfica, es el que
se está llevando la peor parte de la crisis. La gente no compra el soporte,
quizá porque no están dispuestos, por ejemplo, a pagar 18 euros por una
película en DVD cuando todo el mundo sabe el precio real del soporte magnético,
más caja, impresión, carátulas, de aproximadamente unos 3 euros en total. [...]