Ya sé que es obvio que estamos en invierno y no pega hablar de helados, pero en fin...
Cada vez que veo esos carteles publicitarios de casi todas las marcas de helados, observo con detenimiento el tipo y estilo de fotografía que usan: familias "felices" sonrientes, agua, bañadores, sol, y más sonrisas.
Es lógico, si bien de cara al arte fotográfico pudiera considerarse ese estilo como el "bodas, bautizos y comuniones" de la fotografía de archivo.
O también, como un equivalente a los anuncios de detergentes y su abrumadora mayoría vulgar en la publicidad televisiva.
Ese estilo en cuanto a técnica y temática admite pocas variaciones. Y pocas aventuras arriesgadas en cuanto a creatividad y renovación visual.
Ese estilo habitual es como el paradigma de los tópicos: es el estilo que todos esperamos ver en dichos carteles, aunque de vez en cuando, por suerte, se refresca con aires de renovación incluyendo un nuevo concepto, más sensual, recurriendo a imágenes más arriesgadas, provocadoras e igualmente efectivas en su mensaje principal: conseguir vender helados.