|
|
|
|
escrito por David Laguillo
|
|
lunes, 21 de abril de 2008 |
Donde quiera que estés,
te gustara saber
que por flaca que fuese la vereda
no malvendí tu pañuelo de seda
por un trozo de pan.
Y que jamás,
por mas cansado que
estuviese, abandoné
tu recuerdo a la orilla del camino,
y por fría que fuera mi noche triste,
no eché al fuego ni uno solo
de los besos que me diste.
[...] (Joan Manuel Serrat)
Sea el primero en comentar el artículo | Añadir a favoritos (10) | Cite este artículo en su sitio | Views: 158 |
|
|
escrito por David Laguillo
|
|
jueves, 17 de abril de 2008 |
|
© No se puede olvidar que también existieron trucajes y mentiras fotográficas
antes de la era digital –baste recordar, como pequeña muestra, la extendida
costumbre en la extinta Unión Soviética de los constantes trucajes
fotográficos-. Pero ahora en muchas ocasiones no podemos
tener claro qué es realidad y qué es falsa imagen deforme devuelta por un
espejo mentiroso del mundo. Los programas de retoque son demasiado perfectos a
veces.
En el mundo del
fotoperiodismo, fue ampliamente difundida la noticia de que en 2006 la agencia
Reuters, una de las mayores del mundo, retiró de su base de datos casi mil
imágenes de su colaborador Adnan Hajj.
La agencia las eliminó tras haber comprobado que en varias imágenes remitidas
por Hajj a Reuters, el fotógrafo había manipulado digitalmente las imágenes,
tomadas en la guerra entre Israel y Hizbulá, para aumentar en un caso las
“nubes” provocadas por las bombas y en otro el número de cohetes disparados por
un avión F-16.
Creo que no se trata, por desgracia, de un caso aislado. Reprobable,
intolerable y perseguible en el periodismo profesional, pero no aislado ni
único. En su responsabilidad, para el fotoperiodista profesional está prohibida cualquier manipulación que vaya más allá de
la puramente técnica, como por ejemplo afirma el diario El País en su libro de
estilo, no puede admitirse “toda manipulación de las fotografías que no sea estrictamente técnica
(edición periodística, eliminación de defectos de revelado o de transmisión)”. Pero ahora, con la tecnología digital ampliamente popularizada
y extendida, cualquier usuario con mínimos conocimientos técnicos de manejo de
software puede manipular la realidad expuesta en sus imágenes. Los resultados,
con un poco de habilidad, son tan sorprendentes y “reales” que asustan por la
perfección en la mentira.
Y puede hacer pasar por realidad, con mucha facilidad, un
espejo deforme y mentiroso que nos devuelva falsedad haciéndose pasar por
verdad e información. Si el usuario es un “profesional” de los medios de
comunicación (entrecomillado deliberado, porque si lo es debe ser expulsado
inmediatamente del gremio informativo por falta de honestidad), las terribles
consecuencias para la veracidad de las imágenes van mucho más allá de lo
anecdótico.
Los
avances técnicos, que con sus mejoras innegables también sirvieron para cambiar
o manipular la verdad gráfica, precisamente son quienes también deben
proporcionar las herramientas o métodos para comprobar o no la existencia de
manipulaciones en las imágenes. Todo
ello para que podamos volver a creer con más fiabilidad en lo que ven nuestros
ojos y en lo que nos ofrecen los profesionales del periodismo gráfico.
Comentarios (2) | Añadir a favoritos (10) | Cite este artículo en su sitio | Views: 371 |
| |
|
|
|
<< Inicio < Anterior 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 Siguiente > Final >>
|
| Resultados 1 - 6 de 89 |